Dios pone en tu sendero personas que no solo son tus amigas, también son tu conciencia y tu bendición.
  Te felicitan por tus logros sin adularte, y te corrigen cuando fallas sin juzgarte. 
  ¿Sabes escuchar a esos ángeles que Dios te envía? ¿Eres humilde y aceptas que te llamen la atención? 
  Lo más cómodo es escuchar únicamente a quienes te elogian y alejarte de los que te pulen. 
  Pero así no creces y huyes de la realidad. Da gracias, pues, a aquel que te ilumina y te dice la verdad. 
  Un buen guía es un tesoro, porque te ayuda a entrar en el espacio misterioso de “la sombra”, de tu parte oculta. 
  Allí no valen las excusas, te ves tal como eres y puedes asumir compromisos de cambio real. 
  Ojalá lo hagas y seas la conciencia de otros con un amor sincero. Siempre estás aprendiendo y enseñando. 
@gonzalogallog